Tronic y la música que traspasa generaciones.
El pasado sábado 23 de mayo, la banda nacional Tronic llegó a La Serena y se presentó en el escenario de Vive Centenario para celebrar sus 25 años de trayectoria musical.
Desde temprano se formaron filas para ingresar al recinto, que contaba con sillas en toda la cancha para los asistentes. Sin embargo, la disposición resultó innecesaria: tras el primer acorde, las sillas quedaron apiladas en los rincones mientras el público —que llenó el teatro— disfrutaba, cantaba y saltaba al ritmo de un setlist de más de 30 canciones.
La banda se mostró siempre cercana a su público. Gabo, uno de los guitarristas, recibió a los fanáticos firmando pósters y discos, tomando fotos y enviando saludos, reflejando la buena onda que reinó durante toda la noche.
La música de esta longeva agrupación ha traspasado generaciones. En su época dorada acompañó a las tribus urbanas de los “pelolais”, “pokemones” y “dark”. Hoy, muchos de esos jóvenes son padres que comparten con sus hijos el gusto por Tronic. En el concierto, familias enteras coreaban y bailaban juntas temas como Mateo, Combo final y Todos a saltar.
Destacaron también las intervenciones de bailarines que, caracterizados según cada canción, aportaron un toque simpático y performático al show.
El sonido fue bastante bueno, aunque no del todo óptimo; a mi juicio faltó algo más de fidelidad. Sin embargo, ese detalle quedó opacado por el ambiente festivo y la energía que la banda transmitió durante toda su presentación.
En resumen, un espectáculo nostálgico, simpático, lleno de buena onda y energía, que reafirma por qué Tronic sigue siendo parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
























